El Cuidado de los Pies

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Corlas
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El Cuidado de los Pies

Mensaje por Corlas » 04 Abr 2007, 10:50

EL CUIDADO DE LOS PIES

Asociación de Educación para la Salud (ADEPS)
(Hospital Clínico San Carlos. Madrid)


Dicen los que saben que los pies son como los cimientos de un edificio, porque son los que garantizan que nuestro cuerpo pueda mantenerse erguido. Pero, además de ser la base de la arquitectura corporal, los pies son nuestro medio natural para desplazarnos y cumplen un importante rol en nuestra salud cardiovascular porque en ese andar ayudan a bombear la sangre que riega todo nuestro cuerpo.

Ya que de edificios estamos hablando, no está de más empezar por explicar la compleja arquitectura sobre la cuál están diseñados nuestros pies. Cada uno de ellos está constituido por 26 huesos fundamentales, 31 músculos (19 propios y 12 más que vienen de la pierna y se insertan en el pie) y más de 120 ligamentos que sirven como medio de unión de las articulaciones. En total, más de 177 piezas responsables de garantizar que podamos andar, correr, saltar o estarnos simplemente parados. Para que esos sea posible, los músculos, los huesos y los tendones se articulan para que los pies se aplanen, se estiren o se acolchen de acuerdo al tipo de movimiento que queramos desarrollar.

Puestos a andar, los pies tienen tres puntos de apoyo: el talón, la masa que está debajo del dedo meñique, y la que está debajo del dedo gordo. La mecánica de andar responde a un proceso complejo pero que los humanos aprendemos en la infancia y nunca olvidamos. Este proceso se inicia cuando el pie se apoya en el talón, que es seguida por una inclinación progresiva hacia la parte delantera en la que se apoya primero el borde externo, luego la masa que está antes de los dedos y en los puntos anteriores a los dedos meñique y gordo y, finalmente, los dedos, especialmente el gordo. Se trata de un proceso continuo en que el pie derecho y el izquierda se adelantan sucesivamente y de forma intercalada.

Al ser una zona muy exigida, es bastante habitual que los pies sufran algún tipo de trastornos. Entre los más renombrados están los juanetes, una afección producida por un abultamiento en la parte interna del pie, que produce una prominencia bajo la piel y puede llegar a ulcerarse. Este trastorno es más frecuente en mujeres que hombres, sobre todo por el uso de zapatos con tacón, que hacen que el pie se incline ejerciendo presión sobre la parte delantera del pie, lo que hace que el dedo gordo vaya poniéndose en escuadra hasta formar el juanete. Los juanetes suelen ser dolorosos pero sí son irreversibles, por lo que la única forma de eliminarlos es a través de una cirugía.

También tienen cierta frecuencia sufrir alteraciones en el arco que va desde los dedos al talón: cuando ese arco tiende a desaparecer, se tiene pie plano; cuando el arco es demasiado elevado, pie cavo. El pie plano puede ser hereditario o estar causado por posturas inadecuadas, caminar poco o el uso excesivo de zapatillas, y provoca una pérdida de elasticidad y molestias en la pantorrilla, los muslos y la espalda. El pie cavo también puede ser genético o estar provocado por alguna anormalidad ortopédica o neurológica, y provoca muchas dificultades y molestias para caminar. Con las especificidades de cada caso, el tratamiento para ambos trastornos es similar: modificaciones ortopédicas en los zapatos, complementado con la realización de ejercicios específicos prescriptos por el experto; eventualmente, intervención quirúrgica.

Otro trastorno muy habitual, en especial en las personas mayores, son los callos. Se trata de durezas de color amarillento que aparecen en los dedos del pie, generalmente en el dedo gordo y el quinto dedo, como consecuencia de la presión ejercida por los zapatos. Tratamiento con almohadillas en la zona del callo, para aliviar el dolor o el uso de calzado más amplio para evitar el roce de los dedos con el zapato.

En los jóvenes, la alteración más habitual son los hongos o "pie de atleta". Se manifiestan con la aparición de picor, lesiones rojizas, descamación o pequeñas ampollas en la piel entre los dedos. Están causados por el calor y la humedad, de allí que suelan aparecer en personas con mucha sudoración en los pies y durante los meses de verano. Al tratarse de una enfermedad contagiosa, por lo que para prevenirla hay que evitar andar descalzo en lugares concurridos o húmedos (como piscinas o gimnasios); secarse bien después de una ducha o un baño, sobre todo entre los dedos; y además no intercambiar pantalones deportivos ni bañadores ni compartir la toalla.

PARA UNOS PIES SANOS

Elija el calzado adecuado para cada edad. Esto no es una cuestión menos, ya que el 50 % de los problemas del pie son causados por el calzado. Como norma general, el calzado debe sujetar el pie pero no oprimirlo, dejando cierta comodidad a los dedos. En épocas de mucho calor y humedad, se recomienda utilizar calzado abierto que permita la ventilación del pie.

La higiene del calzado es básica para evitar el mal olor. Se sugiere tener dos o tres pares para alternarlos, porque eso permite ventilarlos. Asimismo, es recomendable usar calcetines de hilo o lana, que favorecen la transpiración, y obviamente cambiarlos diariamente.

La higiene y cuidado de los pies también es básica. Lave diariamente sus pies y, en caso de ser necesario, utilice antitranspirantes. Respecto de las uñas, los podólogos sugieren cortarlas de forma recta y sin recortar las esquinas, para que el dedo acabe en cuadrado.

Sacado de aquí.

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